viernes, 29 de marzo de 2013

so WHO are you?

Who are you?

Soy ahora

Eterna

Ancestral

Siempre aquí esperando con los brazos abiertos a que vuelvas hijo mío

Madre

La madre de mi MaDRE

La madre de la madre de MI madre

La madre de la madre de la madre de MI MADRE

La madre de la madre de la madre de la madre de MI MADRE

La madre de la madre de la madre de la madre de la madre de Mi madre

La madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de mi madre

La madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de mi madre

La madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de mi madre

La madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de la madre de mi madre

Aquí, ahora.

Puede pasar, que cuando repites tanto una palabra sucede que pierde sentido, repetir, repetir... Expandir, expandir, expandir, el amor de una madre por sus hijos, la alquimia de la vida, de la creación, somos hechiceras creadoras de vida, criadoras de vida, somos eternas, somos ahora.

Juntas, siendo una, corriente femenina que da al mundo la fragancia, el arte, donde los artistas encuentran a su musa, de donde la belleza es carne y la carne es vida y la vida es cosmos y el cosmos es...Aire fresco para el soldado, amante para el amado, cocinera para el hambriento... Tú, omnipresente, DIOSA, SHAKTI,  MARÍA...

Cuando entendamos que esto es sólo una ilusión, la palabra madre, tan sólo una ilusión, y que somos nosotras creadoras, las que podemos trasmutar este mundo. No estamos solas, nunca lo hemos estado, pues somos una, cuando tú sufres, yo sufro, cuando tú ríes, yo río.

Gracias


sábado, 9 de marzo de 2013

So how are you?



Has despertado algo en mí, ahora, sólo el 4hora.

Me has mostrado el camino, he de agradecerte enormemente que me hayas escogido para ser tu madre, y estoy muy feliz de poder compartir este tiempo contigo. Quiero que sepas que nada importa, que sólo el fluir del momento es el que te hace libre, como eres en este instante. Eres tan sabio. Recuerdo en un libro que leí hace tiempo en el que decía que el adulto ha perdido la capacidad de la sorpresa que por otra parte los niños tienen por naturaleza. Pienso que no es que el adulto haya perdido esa capacidad y otras muchas, sino que se ha arrebatado a esos [niños] de sus capacidades innatas. Desde el momento en el que pensamos que tenemos algo que enseñar, algo que entender, algo que explicar, empiezan los problemas,  se despoja al niño de su voluntad y robotizamos la conducta humana que por naturaleza ha de ser libre.

¿Revolución?                                                      ¿Aceptación?


Desde el momento en el que pensamos que hay algo que enseñar...

No es mi intencion hacer juicio, la vida es un misterio, no tiene explicación. 

NO TIENE EXPLICACIÓN

Cuando el milagro de la vida comienza a gestarse, desde ese momento la consciencia se instala en tu interior, por primera vez eres uno, 1+1=1, cuando esa vida decide en libertad, nacer, todo fluye, el dolor, eres el dolor, tu cuerpo se abre como una puerta alquímica. Si desde ese momento, no hay consciencia, sino hay consciencia en el proceso, si no hay respeto, en ese momento, si desde ese momento no hay respeto, sólo hay interferencias, y si sólo escuchas esas interferencias, estás perdid@.

Es tan importante ser amado, sentirse amado y respetado 


No educo
No adiestro
No refuerzo

Aprendo

y Aprendes 

martes, 29 de mayo de 2012

Manuel el Hortelano

Hoy me has sorprendido, como todos los días, has cogido por iniciativa propia una herramienta y has decidido que tú también vas a trabajar la tierra.

video

miércoles, 25 de abril de 2012

Hacia lo salvaje

 
 
18 meses de lactancia

18 + 9  sin separarme de tí

Cómo ser capaz de expresar la revolución que siento en mi interior y que vibra sin descanso para irradiar el amor que siento por tí.

La lactancia salvaje por Laura Gutman


La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.

Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.

Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.

Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.
Laura Gutman


"HA ELEGIDO CAMINAR

HA ELEGIDO CAMINAR
 HACIA LO SALVAJE"
Amaral